El sindicalismo se encuentra en estado deliberativo

Con una inflación que va a terminar cerca del 46% y una devaluación que sumó más pobreza, sus líderes discrepan sobre los pasos a seguir, no logran reunificarse y en marzo podría discutirse una renovación.

Con una inflación que va a terminar el año cerca del 46% y una devaluación que también ayudó a sumar más de 2, 2 millones de pobres como consecuencia del colapso del plan económico de mayo pasado, el sindicalismo se encuentra en estado deliberativo y algunos referentes, como el secretario general de la CGT, Héctor Daer, aspiran a tallar en política integrando la mesa política del PJ.

Empero, otros líderes sindicales, como el ex triunviro Juan Carlos Schmid, piden una presencia más intensa de los gremios en la calle para protestar por la caída del salario real y llaman a una reorganización con la convocatoria a un comité central confederal que permita a la entidad de calle Azopardo dar una orientación clara al reclamo del movimiento obrero.

El deterioro de las variables económicas confirmado por las últimas estadísticas: la del Indec sobre el IPC o las de la UCA con el 33,6% de pobreza, no hacen más que reafirmar que “lo peor no pasó”, contradiciendo el leit motiv del oficialismo. De hecho, algunos funcionarios por lo bajo comentan que los datos sobre pobreza que el Indec informará a fines de marzo próximo expondrán lo peor de la crisis. Ante este panorama, al que se suma la preocupación por el empleo a consecuencia de la recesión, el sindicalismo no ha logrado reunificarse: en la CGT siguen las peleas internas y el Frente Gremial que viene impulsando Hugo Moyano y el bancario Sergio Palazzo tampoco ha ganado volumen político.

Incluso muchos referentes han dejado atrás sus diferencias para formar parte de la Mesa de Acción Política del PJ que, el presidente José Luis Gioja, ha logrado reunir en una foto esta semana: se pudo ver en calle Matheu al propio Moyano, a Hugo Yasky (CTA) o al cegetista Daer.

Algunas versiones difundidas desde calle Azopardo sostienen que en marzo podría discutirse una renovación. Empero, la cercanía de los comicios restaría entidad a las mismas: el resultado electoral, en última instancia, terminará ordenando la conducción de la CGT tal como ocurrió al comienzo de la administración Macri y el surgimiento del triunvirato. Y persiste la desconfianza que con el llamado a un comité central confederal, sirva de pretexto para que pueda introducirse un candidato “potable” del moyanismo para desplazar a los Gordos, representados por Daer, o al sector del barrionuevismo, del que forma parte Carlos Acuña.

Es en este contexto en el que los gremios del transporte, en paralelo al deterioro económico, han mantenido el reclamo en la calle.

Los aeronáuticos, por caso, lograron mejorar su paritaria y últimamente llamaron a un paro, luego suspendido por la conciliación obligatoria, por cambios regulatorios. Y la cámara que agrupa a estos sindicatos, la CATT, ha tenido singular protagonismo: así se ha podido ver al titular de esa agrupación, el ex triunviro Schmid, convocar a las asambleas que se realizaron el martes 20 de noviembre o el 6 de diciembre liderando la columna de motoqueros que protestan contra las plataformas digitales o participando de la multisectorial sindical en Campana por los cierres de los proyectos de energía nuclear.

“El sindicalismo no ha logrado consolidar el proceso de unificación que se dio con la CGT hace 2 años y mi salida de ahí es una prueba de ello. Es llamativo que las críticas diarias que tenía el triunvirato se han disipado. Mientras estuve hubo 4 paros generales y 3 grandes movilizaciones, es decir, una protesta cada 3 meses. Ahora en plena pasividad quiero saber qué dicen los sectores que decían que la CGT tenía una actitud contemplativa con esta gestión”, disparó ante la consulta de este diario Schmid.

El sindicalista, no obstante, dijo que “no hago esta crítica como una cuestión personal sino desde afuera de la conducción. Y desde septiembre en la CATT estuvimos en las asambleas que paralizaron el transporte, unos meses antes encabezando una pelea para evitar 200 despidos en la zona portuaria… Lo que digo es que el sindicalismo tiene que tener una presencia más activa en medio de este ajuste porque la construcción política tiene que ir en paralelo a lo gremial: la gente hoy no come o está atrasada en su salario”.

Con todo, el moyanismo al compás de su acuerdo paritario y la distensión en su puja con el gobierno, no parece dispuesto por ahora a impulsar un plan de lucha. La CGT, como quedó dicho, se encuentra en estado deliberativo. Para el titular de Dragado y Balizamiento el sindicalismo debería “contarles las costillas al gobierno” en sus políticas de ajuste para que éste en 2019 pueda “ser desalojado” del poder “con la política”.

Y a falta de plan de lucha, el jefe sindical opinó que “cuando me fui una de las ultimas cosas que discutí con los compañeros era convocar al comité central confederal, un reto para todas las expresiones sindicales ya sea las dialoguistas, las combativas o las denunciativas, y no para discutir la renovación del mandato sino para discutir esta etapa hasta las elecciones. Y después hay que bancar la decisión que se tome incluso si una mayoría pidiera elecciones”.

Por otro lado, en el sindicalismo sí hay una apuesta a la política y a participar de la interna del PJ. Las encuestas no acompañan al oficialismo y la crisis económica perdurará hasta poco antes de las elecciones. “El electorado va a tener una visión negativa de la gestión económica. Así puede tener alguna posibilidad el peronismo por más que agiten el fantasma de Cristina”, concluyó Schmid.

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