#Noquieroserunamenos: el grito desesperado de una marplatense

Anabella Poggi, de 22 años, denunció a su pareja por violencia de género. Afirmó que no recibió contención por parte de la Policía y confesó que tiene miedo porque el joven la sigue acosando

Anabella Poggi se cansó de las agresiones de su pareja y tras la última escena de violencia decidió denunciarlo. “Me dijo que no contara nada porque me iba a matar”, relató en un descargo que publicó en Facebook. También cuestionó la falta de contención en la Comisaría de la Mujer.

Todo ocurrió el 4 de noviembre, cuando la joven de 22 años accedió a ir a la casa de su novio. “Me tiró al piso, me golpeó fuerte la cabeza y me produjo moretones en todo el cuerpo. Estaba con la mano izquierda ya completamente inflamada por los golpes y me empezó a ahorcar con el brazo, como la primera vez”, describió, y aclaró que su novio “sabe que para no dejar marcas debe ahorcar con el brazo, como le enseñaron cuando practicaba Jiu Jitsu”.

“Me tapó con una mano la boca y con la otra hacía fuerza en mi cabeza para inmovilizarme mientras me decía al oído que me iba a matar, que cerrara el ‘orto’ y que ni se me ocurra hablar”, remarcó.

Después de un forcejeo, la joven pudo hablar con su mamá a través del Whatsapp y le pidió que por favor llamara un remis. Cuando al fin logró salir de la casa, el joven le repitió “que no contara nada” porque la “iba a matar”.

En el texto, Anabella contó que esta no fue la primera agresión, sino que soportó otros hechos violentos y no lo denunciaba por sus amenazas.

Aseguró que quiso dejarlo muchas veces. “Pero me lloraba, pidiéndome perdón, insistiéndome con que no iba a volver a pasar”, expresó. Y recordó que su novio le decía cosas, como “vos te vas a callar la boca, no vas a decir nada”, “mientras estuve con vos me cogí a tal y tal persona”, “al menos estuvo bueno haberte cogido putita”, “¿sabés a cuántas putas como vos me cogí? ¿te pensás que sos importante pelotudita?”. Y aclaró que no era la primera vez que hacía estos comentarios.

“El 4 de noviembre accedí a ir a su casa. En el instante en el que entré me empezó a hablar de mala manera. Me quise ir y mientras me mensajeaba con mi mamá por Whatsapp, él me sacó a la fuerza el celular para ver con quién hablaba”, reveló. Luego comenzó a golpearla.

Esa madrugada, Anabella se dirigió a la Comisaría de la Mujer, donde, según describió, la atendieron “muy despectivamente”. “Le dije reiteradas veces que fui ahorcada y agredida físicamente, a lo cual la oficial redactó en la denuncia que fui víctima de violencia ‘verbal y psicológica’”, indicó.

“Le pedía que me informara qué podía hacer, como por ejemplo, si él llegara a buscarme mientras estuviera sin el alta de la restricción. Sólo me contestó: – 911. Sí, solo eso, mirándome de reojo”, describió. A la tarde volvió a hacer la denuncia.

Luego, cuando se presentó a la Vucetich para que la atendiera el cuerpo médico, no la pudieron revisar porque “el único” profesional del área estaba en un allanamiento. Al otro día, cuando finalmente la vio le dijo que “al pasar cinco días, las lesiones desaparecen y debía constatar entonces que no tenía nada”, al tiempo que le señaló que “la policía la tendría que haber llevado al cuerpo médico el mismo sábado para que vean las lesiones”.

Anabella afirma que el joven la sigue acosando. “con llamados desde número privado”. “Pude grabarlo en una llamada y aún sigo sin entender porque no sirve como prueba… Me siento sola, vulnerable, con miedo a lo que pueda llegar a pasar. No puedo dormir, se me cae el pelo, estoy muy nerviosa y tiemblo. Hasta hoy sigue llamándome a toda hora. Lo único que pido es que me escuche la policía y que él me deje en paz”, expresó y cerró con el hashtag #NoQuieroSerUnaMenos.

Nunca creí que me pasaría esto… pero es verdad; no crees hasta que te sucede…


Hace un año y 3 meses me puse de novia con Mauricio Leandro Ventancour, compañero de la secundaria de mi hermano y uno de sus mejores amigos, desde hace más de 8 años. Hace 6 años nos vimos un par de veces, pero luego comencé una relación de pareja que duró casi 5 años. Él esperó por mí todo ese tiempo y siempre se aparecía en mi casa o en los boliches a los que iba.
Cuando terminó mi relación volví a verme con Mauricio. Al principio todo iba bien. Él era muy divertido y cariñoso, pero con el tiempo empezó a cambiar. Pronto comenzó a ser insistente con constantes llamados y mensajes a toda hora. Aparecía de nuevo en los boliches a los que yo iba, me pasaba a buscar cuando salía con amigos y me llamaba o mandaba mensajes constantemente para simplemente hablar o insistirme para que fuera a su casa. Que me pagaba el remís, que no quería que anduviera sola, etc.

Hasta que un día, al salir de un boliche del centro, Mauricio se embriagó, sin motivos empezó a insultarme y me llevó a la vuelta del lugar, donde intentó quebrarme el brazo y me ahorcó hasta dejarme sin poder respirar. Me salvó el novio de mi amiga (pareja con la que salimos esa noche) que hizo que me soltara (al hacerlo me tiró al piso, lo que me produjo un chichón en la cabeza) y mi novio comenzó a pegarle a él. Luego de esto, cuando se tranquilizó la situación, les dije a mis amigos que se podían retirar tranquilos, que yo estaba bien. Le dije a mi novio que por todo lo sucedido no quería estar más con él y éste me tiró al piso y comenzó a golpearme. Nuevamente me salvaron unos chicos que vieron la escena y se acercaron a ayudarme Mauricio me deja de pegar para ir hacia el auto y de un codazo romperle el vidrio del asiento del acompañante. En eso se baja el conductor. Yo pierdo momentáneamente el conocimiento y cuando despierto lo estaban golpeando entre dos. Intervine para que cesara la pelea y luego vino la policía.

Esa fue la primera de tantas veces en las que volvió a pegarme. Quise dejarlo muchas veces, pero me lloraba, pidiéndome perdón, insistiéndome con que no iba a volver a pasar. (su primo que vivía con él por ese tiempo fue testigo muchas veces). El no dejaba que me fuera de su casa, se reía de mí y me decía cosas como: -“vos te vas a callar la boca, no vas a decir nada”, “mientras estuve con vos me cogí a tal y tal persona” “al menos estuvo bueno haberte cogido putita”, “sabés a cuántas putas como vos me cogí? ¿te pensás que sos importante pelotudita?” (no era la primera vez que hacía estos comentarios). Estas cosas pasaban una, y otra y otra vez, todo el tiempo.
El 4 de noviembre accedí a ir a su casa. En el instante en el que entré me empezó a hablar de mala manera. Me quise ir y mientras me mensajeaba con mi mamá por whatsapp él me sacó a la fuerza el celular para ver con quién hablaba y lo empezó a revisar. Cuando se lo pude sacar, quise pedir un remis yvolvió a quitarme el celular para forzarme a que me quede. Cuando me lo devuelve llamo un remis y él otra vez me forcejeó para quitármelo. La operadora pudo escuchar mi llanto y la discusión. Vuelve a sacarme el celular y esta vez me tira al piso fuertemente, me golpeó fuerte la cabeza y me produjo moretones en todo el cuerpo. Estaba con la mano izquierda ya completamente inflamada por los golpes cuando me empieza a ahorcar con el brazo, como la primera vez, (sabe que para no dejar marcas debe ahorcar con el brazo, como le enseñaron cuando practicaba Jiu Jitso).
Ya no podía respirar, sentía los ojos hinchados y apenas podía ver. Pensé que me moría. De alguna forma pude soltarme, aun no se cómo. Empecé a temblar del pánico, a llorar, quería escaparme y para que no gritara ni escuchara su familia (que vivía en la casa del fondo del terreno) me tapó con una mano la boca y con la otra hacía fuerza en mi cabeza para inmovilizarme mientras me decía al oído que me iba a matar, que cerrarra el “orto” y que ni se me ocurra hablar. Esta vez me salvó mi mamá, quien asustada porque de golpe dejé de contestarle me llamó varias veces. Aun tenía él tenía mi celular. Le rogué para que me dejara contestarle, que no tenía nada que ver con lo que pasaba. Cuando me devuelve con la condición de que tuviera cuidado con lo que “iba a decirle”, aproveché la oportunidad para pedirle que por favor me llamara un remis.
Él no me dejaba salir y seguía insultándome mientras me miraba fijamente para intimidarme. Cuando al fin logré abrir la puerta me dijo: – “andate puta de mierda, no te quiero ver nunca más ni que pises de nuevo mi casa”.
Callada, asustada y sin mirarlo, me iba mientras me decía con que no contara nada porque me iba a matar.

SEGUNDA PARTE
A las 6:20 me dirigí a la Comisaría de la Mujer, donde la oficial de turno me atendió muy despectivamente. Le dije reiteradas veces que fui ahorcada y agredida físicamente, a lo cual ella redactó en la denuncia que fui víctima de violencia “verbal y psicológica”.
Los datos que le di los escribió mal y en cada pregunta que yo respondía sobre lo que pasó, en la redacción estaban completamente mal transcritas. Le pedía que me informara que podía hacer, como por ejemplo, si él llegara a buscarme mientras estuviera sin el alta de la restricción. Solo me contestó: – 911. Sí, solo eso, mirándome de reojo.

Al volver a mi casa mi hermana leyó la denuncia y me advirtió que estaba mal escrita. Volví a la tarde a rehacer la denuncia y me atiende otra oficial que alega que por mi “nerviosismo” olvidé dar información. Le dije que eso no era cierto, que yo le dije todo a la primera oficial y ésta no puso lo que correspondía. Me contestó que no importaba, que era solo por protocolo, pero ahora sí ésta era una denuncia penal.

La oficial me dice que el lunes concurra a la Vucetich para que me atienda cuerpo médico. Cuando voy no me pudieron atender porque EL ÚNICO médico que hay se había ido a un allanamiento, ya que éste se hace cargo de los mismos casos de la policía, de la mujer, de la morgue, de allanamientos y no sé que otras cosas más. Me dicen que vaya a una salita en la que no pudieron constatar lesiones físicas porque ya habían pasado varios días y ya no tenía marcas ni inflamación. Al otro día me llaman de la Comisaría de la Mujer, solicitando el abogado de ahí una entrevista conmigo y entre otras cosas me dijo que vuelva a la Vucetich. Cuando voy a dicho lugar, el médico por fin me ve, pero me dijo que al pasar 5 días las lesiones desaparecen y debía constatar entonces que yo no tenía nada y que la policía me tendría que haber llevado al cuerpo médico el mismo sábado para que vean las lesiones. Nadie me informó de eso…

Después de un año y 3 meses de estar con una persona obsesionada, manipuladora, agresiva, psicópata, etc. ésta es la ayuda que tuve. Me ha informado más el 144 que la misma Comisaría, ya que no tuve ningún tipo de contención real. Lejos de eso, me atendieron como si estuviera mal que hiciera la denuncia, me sentí una tonta por hacerla.
Mi ex novio me sigue acosando con llamados desde número privado. Pude grabarlo en una llamada y aún sigo sin entender porque no sirve como prueba… Me siento sola, vulnerable, con miedo a lo que pueda llegar a pasar. No puedo dormir, se me cae el pelo, estoy muy nerviosa y tiemblo. No quiero salir sola a la calle, él conoce cada lugar a donde suelo ir. Hasta hoy sigue llamándome a toda hora. Lo unico que pido es que me escuche la policía y que él me deje en paz.
No quiero ser un caso más de femicidio, tener que salir muerta en la tele para que las autoridades respondan. A pesar de la incansable lucha de las mujeres para que dejen de matarnos, la unica forma de llamar la atención pareciera ser esa… estar muertas.
Quiero vivir. Quiero salir a la calle y no tener miedo de que me esté espiando, siguiendo, esperándome…

#NoQuieroSerUnaMenos

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  • Increible

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