Un día después del motín con toma de rehenes en la Alcaidía 1 de Lavalle 451, en el microcentro porteño, los 31 detenidos que estaban alojados allí fueron trasladados a distintas alcaidías de la Ciudad y se anunció el cierre temporal de la dependencia.

Entre los trasladados están los diez presos que protagonizaron la revuelta, que ya estaban procesados por robo, hurto y drogas, según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad porteño.
El auxiliar fiscal Marco Juliano Zunino, de la Unidad de Flagrancia Este, continuaba este viernes reuniendo pruebas y prevé indagar a por lo menos diez de los involucrados por privación ilegítima de la libertad con fines coactivos agravada, daño agravado y lesiones leves.
El ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, informó que los detenidos serán acusados por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas, y que esos delitos se sumarán a las causas que ya tenían. Explicó que usaron el celular del policía que permaneció retenido para filmarse y difundir sus reclamos, y que además le vaciaron las cuentas bancarias. «Se van a agravar las penas que están cumpliendo», aseguró.
La toma comenzó el jueves a las 12.36, después de una pelea entre dos internos. Cuando los policías intervinieron, los presos tomaron como rehenes a un subcomisario, un inspector y un oficial mayor. Los dos primeros fueron liberados en las primeras negociaciones y el tercero estuvo retenido más de cinco horas.
Según la Procuración Penitenciaria de la Nación, que participó de la mediación, entre los reclamos había pedidos de traslado al penal de Ezeiza y de mejores condiciones de detención. La alcaidía tiene dos celdas compartidas, sin espacio de visitas, comedor ni sectores al aire libre, y entre los presos había dos con condena firme, uno de ellos alojado allí desde hacía más de dos años y medio.
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