¡Insólito..!! El gol que el impresentable árbitro Silvio Trucco le anuló a Patronato, y que hubiera cambiado la historia del partido.
Fue gol de Patronato. O mereció serlo: Silvio Trucco le anuló a Leandro Marín una insólita acción que privó al equipo de Paraná de abrir el marcador en la cancha de Boca. Fue luego de que el árbitro sancionara tiro libre indirecto al entender que Agustín Rossi había sido obstruido por Sergio Ojeda. Algo que, al observar la repetición, quedó claro que no ocurrió.
La jugada se inició a los 26′ del primer tiempo luego de que el propio Rossi desviara al corner un remate de media distancia de Gabriel Gudiño. A la salida de ese tiro de esquina -ejecutado por Héctor Canteros- el arquero de Boca intentó salir a cortar el centro pero se topó con Ojeda, inmóvil en su lugar y marcado de cerca por Luis Advíncula. Impedido de hacerlo, se dejó caer y reclamó falta.
El texto advierte que «obstaculizar el avance de un adversario supone interponerse en el camino de este para obstruir, bloquear, ralentizar o forzar a cambiar de dirección a dicho adversario cuando el balón no está a distancia de juego de los jugadores involucrados».
Asimismo, el Reglamento aclara que «todos los jugadores tendrán derecho a guardar su posición en el terreno de juego; encontrarse en el camino de un adversario no es lo mismo que interponerse en su camino». Esto último es lo que ocurrió con Rossi: fue él quien fue hacia Ojeda, por lo que la jugada debió haber sido convalidada. Y, por ende, el gol de Marín.
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