Cambiemos «justifica» el fraude que hará en Octubre. Macri dijo que «Está en juego la democracia»….

Macri es un líder poco propenso a respetar las instituciones de la democracia. Y ahora dijo que en Octubre está «en juego la democracia». Una locura total y absoluta que deja abierta la puerta para JUSTIFICAR un fraude eleccionario para seguir él sentado en el sillón de Rivadavia hasta 2023.

Niega Macri legitimidad a los adversarios políticos; tolera o fomenta la violencia; y está predispuesto a restringir las libertades civiles de la oposición y de los medios de comunicación. Es potencialmente un líder autoritario.

Analicemos únicamente el primer punto para el caso argentino; es decir, un líder autoritario rechaza o acepta débilmente las reglas de juego democráticas.

El 15 de diciembre de 2015, el Presidente Mauricio Macri intentó nombrar dos jueces de la Corte Suprema de Justicia a través de un decreto presidencial, violando flagrantemente el procedimiento dispuesto en la Constitución Nacional. El rechazo de la oposición y de prestigiosos juristas impidió esta maniobra (https://elpais.com/internacional/2015/12/15/argentina/1450152368_167921.html).

La Reforma Constitucional de 1994 reglamentó el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia que ya se venían usando escasamente desde 1853, pero que el Presidente Carlos Menem (1989-1999) había utilizado intensamente. La cláusula constitucional prohíbe expresamente el uso de este instrumento en temas fiscales, penales y electorales. Sin embargo Macri firmó un DNU de extinción de dominio el pasado 22 de enero de 2019 (https://www.perfil.com/noticias/politica/claves-decreto-extincion-de-dominio-mauricio-macri-bienes-corrupcion.phtml). Asimismo ha recurrido al uso de los DNU en más oportunidades que Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) y Raúl Alfonsín (1983-1989): un promedio de 15 por año (https://chequeado.com/el-explicador/macri-dicto-mas-dnu-por-ano-que-cfk-y-alfonsin-pero-no-lidera-el-ranking/). Más grave aún es que, habiendo prometido el respeto a la República y, en consecuencia, a la división de poderes, el gobierno ha modificado y/o anulado leyes claves sancionadas por el Congreso de la Nación: eliminación del AFSCA; la ley de servicios de comunicación audiovisual; la ley migratoria; y el Código Procesal Penal.

Por último, desde comienzos de este año el gobierno de Cambiemos ha alterado y buscado cambiar las reglas electorales en un año electoral. El 12 de abril de 2019, el Presidente suspendió por decreto la posibilidad que un mismo candidato a gobernados vaya colgado de varias boletas presidenciales (las llamadas “colectoras”). Pero el 4 de junio de 2019, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunció la intención del gobierno de habilitar las colectoras para favorecer a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; candidata a la reelección por el oficialismo (https://www.politicargentina.com/notas/201906/29319-pena-da-marcha-atras-con-el-decreto-de-macri-y-habilita-las-colectoras-para-favorecer-a-vidal.html). El 7 de enero de este año, el gobierno comunicó que cada escuela transmitiría digitalmente los resultados al Centro de Cómputos Oficial. Asimismo estableció que los argentinos residentes en el exterior, las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas afectadas al operativo de seguridad y las personas privadas de su libertad podrían votar en las elecciones de este año. En cuanto a la primera decisión, el  29 de marzo pasado, la Cámara Nacional Electoral, en una decisión salomónica, mantuvo el sistema tradicional de escrutinio, pero acepto la propuesta del gobierno de que los telegramas fueran enviados digitalmente al Correo Argentino (https://www.lanacion.com.ar/politica/elecciones-digitalizaran-telegramas-pero-se-mantiene-registro-nid2233395). Por último, el gobierno anunció, a través de sus aliados radicales, la intención de suspender las Primarias Abiertos Simultáneas y Obligatorias (PASO) porque las consideraban un gasto excesivo. Un día después el candidato a vicepresidente oficialista, Miguel Ángel Pichetto, se pronunció en contra y sostuvo que las regla están para ser cumplidas (https://www.clarin.com/politica/pichetto-cuestiono-propuesta-radical-suspender-paso_0_AZsI6Vvrz.html).

Claramente Mauricio Macri es un líder autoritario en tanto que es poco propenso a respetar las instituciones de la democracia, de la república (como la división de poderes) y las reglas de juego electoral.

El sistema de controles del hiperpresidencialismo argentino es muy débil; nuestra Constitución, que en su forma se parece a la de Estados Unidos, pero que, en el caso de las atribuciones presidenciales, siguió el modelo de la chilena de 1833; las ha visto reforzadas por la falta de “contención” de los Presidentes, tanto conservadores, radicales como peronistas. En este punto, Cambiemos tampoco cambió nada.

Tampoco ha ejercido la moderación: buscó deslegitimar al adversario político desde que se hizo cargo del gobierno en el año 2015 (proceso iniciado en el 2009, por lo menos), incentivando el odio al peronismo como responsable —un dato claramente falso— de los males de la Argentina; ha utilizado al Poder Judicial para perseguir a los opositores (ya sean políticos o medios de comunicación), recurriendo a peritajes truchos y fotocopias de cuadernos que nadie ha visto y donde —según revela el D’Alessiogate— han presionado también a empresarios; y está intentando proscribir a un candidato presidencial que supuestamente le restaría votos en las elecciones.

¿Está en peligro la democracia en Argentina? La respuesta es no. El freno a la deriva autoritaria del oficialismo ha provenido de la sociedad argentina, de algunos medios de comunicación y miembros del Poder Judicial e, incluso, de los líderes políticos, tanto oficialistas y opositores, que entienden que las diferencias políticas, el agonismo —tan saludable para la democracia— debe dirimirse a través de los mecanismos democráticos.

Mauricio Macri y su gobierno y la coalición oficialista Cambiemos habían prometido un cambio; el respeto de las instituciones; de la libertad de prensa; y la unión de los argentinos, entre otras cosas. Cuatro años después no ha cumplido estas promesas, de la misma manera que el país se encuentra actualmente peor económicamente de lo que estaba en el año 2015. En este sentido, y siguiendo el pensamiento de Raúl Alfonsín, ambos aspectos —el deterioro institucional y el económico— degradan la calidad de nuestra democracia.

El Presidente quiso emular a Sarmiento, Alberdi y Roca, pero a meses de la finalización de su mandato es apenas un esbozo político e intelectual de Roca (hijo) con las ínfulas artísticas de Menem y los resultados económicos de Martínez de Hoz.

El cohete a la luna.com

 

 

 

 

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