Algunas de las atrocidades que hacían los cobardes militares del Proceso. ¡Actos de cobardía, no de combate..!!

Nota de Redacción de NSA:  

El miedo y la cobardía de los militares argentinos del Proceso (1976-1983) les hacía hacer atrocidades, como ésta entre tantas. Solo quienes vivimos ésa época podemos sentir la indignación e impotencia de quienes ensuciaron el Honor de las Fuerza Armadas Argentinas. Todos fueron cobardes en esas acciones, desde los mas altos mandos, hasta el último soldado, de ésa época.  Porque no demostraron el coraje para NO obedecer órdenes que sabían muy bien estaban totalmente reñidas con los valores de quien viste un uniforme que la Patria les dá. Escudarse detrás de la maldita obediencia debida, es típico de un cobarde que no merece vestir el uniforme que glorificaron, entre otros, San Martín, Belgrano y también los combatientes de Malvinas.

 

 

Los Fiat G-222 y los Twin Otter que se utilizaron en los vuelos de la muerte desde Campo de Mayo todavía permanecen en el Batallón de Aviación 601 del Ejército. Nunca fueron preservados ni peritados por la justicia. En el marco de la visita ocular del juicio, La Retaguardia pudo verlos y registrarlos en fotos y videos. Además de los jueces y el resto de las partes, participó uno de los acusados de haber piloteado los aviones: Delsis Malacalza. También estuvieron presentes tres testigos: Raúl Escobar Fernández, un ex colimba que aportó su valioso testimonio; Marcelo Castillo, del EAAF; y Rodolfo Novillo, el hermano de Rosa Eugenia Novillo Corvalán, una de las cuatro víctimas por las que se realiza el juicio. (Por La Retaguardia/El Diario del Juicio*) 

 
📷 Fotos: Gustavo Molfino/La Retaguardia
📽️ Transmisión en vivo: Fernando Tebele/Diego Adur
💻 Textos: Fernando Tebele
✍️ Edición: Fernando Tebele/María Eugenia Otero

☝ El recorrido para llegar a los aviones Fíat G-222, que permanecen abandonados, sin custodia judicial que permita preservarlos como posibles elementos de prueba. Dialogamos con Rodolfo Novillo, hermano de una de las víctimas de los vuelos, Rosa Eugenia Novillo Corvalán. El fiscal Marcelo García Berro evaluó la visita al finalizar.
☝ Desde el interior del avión, una ventana circular remite necesariamente a las preguntas que las familias tienen sobre sus desaparecidos/as, ¿miraría por la ventana? ¿Estaría totalmente adormecido por el Ketalar? Preguntas crueles que permanecen sin respuestas.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia☝ Los controles de la cabina del Fiat G-222 patente E-261, que fue utilizado según los registros en vuelos de la muerte. Permanece enterrado en un pastizal junto a otros dos aparatos del mismo modelo. “Este avión estuvo en Malvinas al comando de alguien que está aquí”, dijo el oficial Bennardi, a cargo de guiar a la comitiva. “¿Usted?”, le preguntó el presidente del tribunal, Walter Venditti. “No, el señor Malacalza”, respondió el militar, en referencia al imputado que estuvo presente durante la visita, pero que no estaba allí en ese momento.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Dentro de la nave el estado de abandono por el paso del tiempo es notable. El juez Venditti dialoga con Marcelo Castillo, el integrante del EAAF que también guió la visita y contó cómo fueron los trabajos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense entre la zona de lo que fue el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio El Campito y el aeródromo del Batallón.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ El abogado de las familias querellantes, Pablo Llonto, y la integrante del equipo de la fiscalía, Mercedes Soiza Reilly, intercambian impresiones en medio de la escena dantesca. Lo que ayer fue escenario del camino a la muerte, hoy es señal del abandono, que quizá no sea inocente si se analiza que la gigantesca guarnición de Campo de Mayo, una de las mayores sedes del genocidio en todo el país, permanece en manos de la fuerza que perpetró allí el Terrorismo de Estado.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ “Este avión podía abrir sus puertas en vuelo y tenía capacidad para 36 paracaidistas”, explicó Bennardi ante la pregunta de las abogadas y abogados. Un largo silencio se sostuvo después.
Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Una de las pistas del aeródromo.desde la que, coinciden varios de los ex conscriptos testigos que pasaron por el juicio, despegaban los “Vuelos fantasmas”, como solían decirles. La larga caminata por toda la pista se realizó mientras los jueces Venditti, Eduardo Farah y Matías Mancini (en realidad es cuarto juez en este proceso pero remplazó a Esteban Rodríguez Eggers) iban consultando al oficial Bennardi y al testigo Escobar Rodríguez.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ El ex colimba Raúl Escobar Fernández (con las manos abiertas, en el centro), señala el lugar en el que asegura que él y sus compañeros levantaban grandes cantidades de ampollas de Ketalar, la droga que se utilizaba para adormecer a las personas secuestradas que luego serían arrojadas al río o al mar.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Con camisa Lila, el imputado Delsis Malacalza, quien está acusado de pilotear los vuelos de la muerte, en un cruce de miradas con la cámara fotográfica. Malacalza también le da nombre al expediente de este proceso judicial.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ En una de las construcciones del aeródromo puede verse esta chapa conmemorativa del “Primer cruce del Atlántico por una aeronave G-222 del Ejército Argentino en 1977”. La aportó el Teniente Coronel Delsis Malacalza. La fecha prueba que los aviones ya estaban en el país.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ En ese mismo lugar, una obra del artista Exequiel Martínez, quién parece haber conseguido inspiración en las aeronaves indefectiblemente ligadas a los crímenes del genocidio.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ En uno de los hangares, el militar a cargo mostró un avión Twin Otter, de origen canadiense. “¿Se podían abrir las puertas en vuelo?”, le consultaron a Bennardi. “No, en esta aeronave no se abrían las puertas en vuelo”. Los abogados defensores se anotaban un punto: si no se abrían las puertas, no se arrojaban personas. Hasta que Soiza Reilly preguntó: “¿Y se podían volar sin puertas?”. “Ah, sí, podían sacarse las puertas antes de despegar y volar de esa manera”. La integrante del equipo de la fiscalía estuvo a cargo del Ministerio Público Fiscal cuando se juzgaron los Vuelos de la muerte en la ESMA. Su experiencia quedó en evidencia en ese instante.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Una de las torres de guardia desde la que varios testigos ex colimbas aseguran que venían la pista desde la que despegaban los vuelos. Los defensores sostienen que es imposible porque la pista queda detrás de la gran construcción blanca. Las partes acusadoras señalan que esas construcciones son posteriores a la fecha de los hechos que se juzgan en este juicio.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Además de Malacalza asistió a la visita ocular el hijo del imputado Luis del Valle Arce, de saco azul. Algunos pensaron que se trataba del imputado Eduardo Lance, lo que generó confusión: finalmente era el hijo de uno de los jefes del Batallón en aquellos años.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ El Campito fue demolido por completo. El trabajo intenso del Equipo Argentino de Antropología Forense contribuyó a probar su existencia, entre otras cosas por el testimonio de Juan Carlos Scarpati, quien se escapó de su cautiverio tras haber permanecido cinco meses secuestrado en ese lugar. Durante los últimos años de su vida trabajó codo a codo con Marcelo Castillo en el intercambio de información y la corroboración de datos.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Castillo señala en un mapa los datos basados en lo que Scarpati pudo aportar. Lo siguen con atención todas las personas asistentes.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ “Usted no está autorizado a sacarme fotos”, le dijo el defensor Eduardo San Emeterio a Molfino y se tapó el rostro.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ El abogado se manejó durante toda la visita como en su casa. Aquí dialoga con el oficial Albornoz, uno de los militares que actuó como enlace con el tribunal.
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☝ Un Ford Falcon irrumpió en escena. No hubo demasiada sorpresa cuando se vio bajar de él a uno de los abogados defensores: el militar Carlos Eduardo Carrizo Salvadores.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Carrizo Salvadores fue condenado a prisión perpetua por los delitos cometidos en 1974 en Catamarca en lo que se conoce como la Masacre de Capilla del Rosario. Allí fueron fusiladas 16 personas secuestradas. Casación revocó el fallo por considerar los delitos prescriptos al no haber ocurrido dentro de los límites de la dictadura cívico, militar, eclesiástica. Mientras la Corte Suprema deberá definir la situación, Carrizo Salvadores defiende colegas.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ El juez Venditti camina junto al testigo Escobar Fernández. Detrás, la fiscal Gabriela Sosti, que trabaja en otros tramos de la megacausa Campo de Mayo, avanza junto a Soiza Reilly.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ Pablo Llonto sigue su paso a la par de Rodolfo Novillo, el hermano de Rosa Eugenia Novillo Corvalán, una de las víctimas de los vuelos de la muerte. Novillo dio testimonio en la causa. Se lo vio muy emocionado con la recorrida.
📷 Gustavo Molfino/La Retaguardia
☝ La caminata por la pista y la llegada para ver el Twin Otter. En el trayecto, Marcelo Castillo, del EAAF, nos dejó sus impresiones acerca de lo que para él fue una más entre tantas visitas a un lugar que todavía parece querer querer ocultar su pasado: Campo de Mayo.

*Este diario del juicio por los Vuelos de la Muerte de Campo de Mayo, es una herramienta de difusión llevada adelante por  La Retaguardia,  medio alternativo, comunitario y popular, junto a comunicadores/as independientes. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://vueloscampodemayo.blogspot.com/

 

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