La observación durante una década de una de las misteriosas señales cósmicas conocidas como ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) ha revelado un patrón cíclico claramente definido de 157 días.

Mediante el análisis de 32 ráfagas detectadas en una campaña realizada con el Telescopio Lovell, junto con datos de observaciones previas, el equipo del Observatorio Jodrell Bank identificó que la emisión conocida como FRB 121102 sigue un ciclo: ráfagas de radio observadas durante un periodo de aproximadamente 90 días, seguidas por un intervalo de silencio de 67 días.
Este comportamiento se repite sistemáticamente cada 157 días.
Este hallazgo representa un avance crucial para determinar el origen de estas enigmáticas ráfagas. La presencia de un patrón regular sugiere que las explosiones intensas podrían estar relacionadas con el movimiento orbital de una estrella masiva, una estrella de neutrones o un agujero negro.
El doctor Kaustubh Rajwade, de la Universidad de Manchester y líder de la investigación, afirmó: «Este es un resultado emocionante, ya que es solo el segundo sistema en el que observamos esta modulación en la actividad de estallidos. La detección de una periodicidad ofrece una restricción importante sobre el origen de estas explosiones, y los ciclos de actividad podrían descartar la hipótesis de una estrella de neutrones en precesión».
Aunque la repetición de las señales podría explicarse por la precesión —un movimiento oscilatorio del eje magnético de una estrella de neutrones altamente magnetizada—, los investigadores consideran que es difícil justificar un período de precesión de 157 días debido a los intensos campos magnéticos presentes en estas estrellas.
Las ráfagas rápidas de radio fueron descubiertas en 2007 y inicialmente se pensó que eran eventos únicos ligados a fenómenos cataclísmicos como explosiones estelares. Sin embargo, esta percepción cambió cuando en 2016 se detectó que FRB 121102, identificado originalmente con el radiotelescopio de Arecibo en 2012, se repetía. No obstante, hasta ahora no se había reconocido que estas explosiones seguían un patrón regular.
El profesor Benjamin Stappers, líder del proyecto MeerTRAP, que utiliza el telescopio MeerKAT en Sudáfrica para buscar FRB, destacó: «Este resultado fue posible gracias al monitoreo regular con el telescopio Lovell, en el que tanto las detecciones como las no detecciones resultaron fundamentales».
En un artículo publicado en 2020 en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el equipo confirma que FRB 121102 es solo la segunda fuente repetida de FRB que muestra esta periodicidad. Sorprendentemente, el ciclo detectado es casi diez veces más largo que la periodicidad de 16 días observada en la primera fuente repetida, FRB 180916.J10158+56, descubierta recientemente por el radiotelescopio CHIME en Canadá.
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