En varias áreas del gabinete económico confirmaron que estaba virtualmente resuelto y que sólo restaba el detalle de la medida y sus alcances. Por lo pronto, si en una primera instancia sólo se anunciaría el acortamiento de los pagos -un resolución que ya se había adoptado el año pasado en similares circunstancias e incluso con menor presión inflacionaria- y se dejaría para más adelante el posible refuerzo o bien si se dará a conocer el paquete completo. Para la primera medida basta con una resolución simple del Ejecutivo mientras que actualizar los valores del Consejo del Salario demandaría una nueva convocatoria para alcanzar un número de consenso o bien, habilitar una decisión unilateral de la cartera laboral como capitana del órgano.
En marzo pasado la primera llamada del año del Consejo del Salario fijó una suba para 2022 de 45 por ciento en cuatro etapas: de 33 mil pesos de piso pactados el año pasado en abril subió a 38.940 pesos; para junio estaba previsto un segundo tramo hasta $ 42.240; en agosto, otro a $ 45.540, y el último en diciembre para llevarlo a 47.850 pesos. La dinámica es similar a la de 2021. En aquella oportunidad se pactó en marzo un aumento del salario mínimo de 35 por ciento en siete cuotas. La aceleración inflacionaria obligó a precipitar esos tramos en julio, por decisión unilateral del Ejecutivo, y en septiembre se convocó a una segunda reunión del Consejo para determinar la suba final del año en 52,7 por ciento.
El piso formal de ingresos en la Argentina impacta de lleno en la definición del “salario social complementario”, es decir el valor de los planes sociales que equivalen a la mitad de un sueldo mínimo. Históricamente también se lo consideró como valor de referencia para contratos privados y, en particular, como guía para los sueldos de los trabajadores informales. Las últimas convocatorias del Consejo del Salario finalizaron con acuerdos con un alto nivel de adhesión: la de marzo pasado logró el voto favorable de 31 de los miembros entre representantes de cámaras patronales y centrales obreras, y con la única abstención de la CTA Autónoma.
(Mariano Martín: Ámbito)