Con goles de Lo Celso, Lautaro Martínez (de penal) y Leo -que ingresó a jugar la última media hora- de tiro libre, la Selección derrotó por 3-1 a Jordania y ya piensa en Cabo Verde, su rival en 16avos.

Ganó. ¿Qué ganó? ¿Tres puntos? Reduccionismo estadístico. La Selección consiguió algo más que la ratificación de la pole position de su zona o la victoria #50 en su historia en los Mundiales. Fronteras afuera de los números, obtuvo algo más: la certificación de su elasticidad, de su variedad más allá de la excepcionalidad de Lionel Messi, de nuevo receptor de un mantra reverencial que rozó los 90 y pico de decibeles después del tiro libre. Que no pare nunca…
Ganó Argentina pero esencialmente ganó Lionel Scaloni: si el plan del entrenador era lograr algo que ya había conseguido en Qatar, que jugaran los 23 futbolistas de campo, entonces el deté ya está en condiciones de tildar su objetivo.
La rotación masiva le permitió al pujatense observar no sólo apellidos sino diversas variantes. Y desactivar algunas rachas que ya era tiempo que se cortaran. Como para viajar a Miami con las mentes descontracturadas, sin pendientes.
Y con un bautismo doble para celebrar. Gio Lo Celso con un tiro libre copyright Messi abrió el partido y su cuenta personal en Mundiales un rato antes de que Lautaro, de penal, iniciara su contador en el torneo después de haberse ido injustamente en cero de Qatar (había sufrido por la tecnología en aquellos tan teóricos offsides frente a Arabia).
Mérito doble, también. Porque Gio fue el #11 que heredó la de Angelito Di María y jugó haciéndose cargo como lo hacía Fideo si faltaba Leo. Pasó, buscó, mordió, le anularon dos goles por milímetros. Y Lautaro trabajó con la misma contracción táctica solidaria que contra Austria, incluso cerrando defensivamente y hasta bloqueando un remate de Taha.
Fueron dos instrumentos que se movieron bien dentro de un esquema táctico plástico que por momentos defendía con dos y atacaba con ocho, pero que cuando se cerraba podía hacerlo hasta con cinco.
La sincronización permitió observar innovaciones. Exequiel Palacios como stopper/lateral derecho, variante ante eventuales contingencias que cumplió pese a que el gol del descuento llegó por esa vía. También a Leandro Paredes sumando minutos necesarios desde el inicio luego de su lesión, cuidándose de no caer en la trampa de la amarilla y con cierta falta de timing en el descuento (no llegó a cubrir a tiempo cuando Otamendi salió a cortar).
Scaloni sabe que ahora sus debutantes en Mundiales ya tienen minutos en continuado de experiencia en un torneo que no suele ofrecer demasiadas ventanas. Un caso, el de Gio Simeone: deslome físico y empuje constante, un pistón insoportable que sólo debe serenarse al elegir. Otro: Nico Paz, quien entró en confianza promediando el primer tiempo y dibujó firuletes y trazó pases con coherencia conceptual.
¿Más? Claro, hay varieté: Marcos Senesi estuvo fino en el pase y atento en los retrocesos; Valentín Barco entró con confianza, incisivo, lúcido; Flaco López hizo su estreno con un remate que por un roce defensivo no terminó en gol: Abu Laila no llegaba ni queriendo.
Por eso ganó Argentina. Porque tuvo mucho más que 11: 23 de campo ya tuvieron acción. Variedad. Calidad. Y a todo eso se le suma Messi. Ecuación que ilusiona más que escuchar Muchachos a todo lo que da.
Así está la carrera por ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales: Messi le sacó tres de ventaja a Mbappé y Klose
La llave definitiva del Mundial 2026: Argentina y los dos posibles partidazos en octavos
Acá están. Estos son los 32 equipos que seguirán compitiendo, de acá en más, por conseguir la tan ansiada Copa del Mundo. Después de una ardua fase de grupos, que ya dejó a 16 selecciones eliminadas, la Selección Argentina cerró con la tercera fecha de la fase de grupos y, tras su victoria frente a Jordania, se terminó de diagramar el cuadro final.
El rival de 16avos ya estaba en la cabeza de los dirigidos por Lionel Scaloni antes de saltar al campo de juego del Dallas Stadium, ya que la histórica presencia de Cabo Verde en su primer duelo de eliminación directa de los Mundiales se había confirmado tras la eliminación de Uruguay, cuando los africanos se enteraron que iban con la Scaloneta.
En caso de ganar este cruce, que se jugará a las 19 hs. del viernes, la Selección deberá verse las caras con el ganador de Australia-Egipto. Yendo aún más allá, en cuartos hay chances de un Argentina-Colombia en cuartos y de un cruce frente a Brasil o Inglaterra en semis.
Los posibles partidazos en los octavos del otro lado del grupo
En lo que respecta al resto del cuadro, el lado más complicado, o el que más cucos tiene, es el de la zona de arriba de la izquierda. Allí, Alemania y Francia podrían cruzarse en los octavos de final y, el ganador de este hipotético chico, tiene chances de verse las caras con Países Bajos o Marruecos en los cuartos de final. Al seleccionado de Ronald Koeman le tocará bailar con la más fea, porque a pesar de haber quedado primero en el F con siete puntos, jugará con Marruecos, conjunto que complicó a Brasil en el debut -fue empate 1 a 1-, que también sacó siete puntos y que viene de hacer un gran Mundial en Qatar, donde alcanzó las semis.
De ese mismo lado del cuadro aparece España, que también tendrá un camino duro. En 16avos jugará con Austria y, en caso de pasar a octavos, podría tener un partidazo frente a Portugal, que antes deberá ganarle a la Croacia de Luka Modric.
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